Mantenimiento de la vivienda de alquiler: ¿quién debe hacerse cargo?

shutterstock_1036623460

El mantenimiento de la vivienda es una de las preocupaciones más comunes. Pero se agrava aún más cuando se trata de una vivienda de alquiler. Tanto para propietarios como para inquilinos.

A pesar de que la mayoría de los contratos estipulan unas normas de convivencia y mantenimiento básicas, en algunos casos la responsabilidad de mantenimiento y reparación no es del todo clara y crea, en muchos casos, un vacío legal.

Por esta razón, desde INTIAA te recomendamos que especifiques en tu contrato de alquiler todos los puntos del mantenimiento de la vivienda que consideres que deben recaer sobre el inquilino para evitar futuros quebraderos de cabeza. Del mismo modo, es importante detallar también, que el depósito de la fianza servirá para reparar los desperfectos que el contrato especifica que son únicamente responsabilidad del inquilino.

 

Responsabilidades del propietario

Por norma general, cualquier desperfecto derivado de un mal uso o mantenimiento, como es el caso de ventanas rotas o agujeros en las paredes son indiscutiblemente responsabilidad del inquilino. Normalmente en estos casos, el propietario de la vivienda utiliza el depósito pactado en el contrato inicial para reparar estos daños en la vivienda.

Sin embargo, si los daños están relacionados directamente con el deterioro del inmueble, como por ejemplo goteras, el arrendador se responsabilizará no sólo de la parte económica sino también de la reparación del desperfecto – es decir, de todas las gestiones derivadas de solicitar los servicios de un especialista.

 

 

Responsabilidades compartidas

Como ya hemos mencionado al principio del artículo, hay algunos casos donde no existe un límite de responsabilidad estrictamente definido, sino que la competencia es compartida. Este es el caso de:

    • Fontanería, calefacción y aire acondicionado: el propietario tendrá la responsabilidad de su mantenimiento, es decir, verificar que las cañerías estén en buen estado y evitar fugas de agua o que los aparatos de calor y frío pasen las revisiones requeridas. El inquilino, por su parte, estará obligado a mantener las cañerías y los filtros del aire limpios. Es decir, mantener los aparatos del desgaste del uso diario.
    • Electrodomésticos: el propietario se hará cargo del coste de reparación o sustitución de los electrodomésticos siempre y cuando se trate de un desgaste derivado del tiempo. Sin embargo, si su mal funcionamiento se debe a un mal uso o mantenimiento, el coste de reparación se descontará directamente del depósito dedicado a daños establecido en el contrato inicial de alquiler.
    • Plagas: el inquilino debe, por norma, mantener el piso limpio y en buen estado. Es por ello que, cualquier plaga derivada de una mala higiene correrá a cargo del inquilino (no sólo el coste, sino también la búsqueda de una solución). Pero si por el contrario, es resultado, simplemente de una plaga fortuita, el propietario se responsabilizará del problema.
    • Áreas comunes: es cometido del propietario ofrecer no sólo una vivienda en buen estado si no, también, con unos espacios comunes en perfectas condiciones. Este es el caso del ascensor, la escalera o los cubos de la basura. Pero, como ocurre en los casos mencionados anteriormente, si el inquilino no asume el compromiso de mantener las instalaciones en buen estado el propietario no asumirá ningún tipo de responsabilidad.

 

Nosotros lo tenemos claro. Definir un buen contrato de alquiler es tu carta de garantía para evitar futuros quebraderos de cabeza. O, más bien si no, posibles casos conflictivos donde la responsabilidad no queda del todo definida y la responsabilidad es, por lo tanto, compartida. ¿Quieres alquilar tu piso? Déjanos asesorarte y hazlo de la mano de INTIAA 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *